El uso de WhatsApp para comunicar un despido genera una falsa sensación de informalidad porque, aunque el mensaje sea claro y llegue de manera inmediata, el medio utilizado no corresponde a la naturaleza jurídica y administrativa del acto. WhatsApp es un canal de comunicación informal, diseñado para intercambios rápidos y cotidianos, no para decisiones institucionales que producen efectos legales. Esta informalidad aparente puede llevar a minimizar la gravedad del acto, cuando en realidad un despido constituye una decisión administrativa de alto impacto. Desde el punto de vista administrativo, este procedimiento conlleva varios riesgos. En primer lugar, puede dar lugar a la nulidad de la actuación, ya que no se cumple con los principios de debido proceso, formalidad y seguridad jurídica. Además, debilita el sistema de autoridad, porque la organización pierde coherencia en el uso de sus canales oficiales. También puede generar conflictos legales si el colaborador impugna la decisión alegando falta de notificación formal, lo que expone a la institución a demandas laborales o sanciones. El instrumento adecuado para notificar un despido es una Carta formal de despido, no un memorándum. La carta es el medio idóneo porque permite expresar de manera clara, solemne y oficial la decisión institucional, incluyendo fundamentos, fecha de efectividad, firma de la autoridad competente y respaldo documental. El memorándum, en cambio, se utiliza principalmente para comunicaciones internas de menor formalidad. Dado que el despido implica una decisión pública, con efectos legales y administrativos, requiere un documento formal que respete la jerarquía institucional y garantice la validez del acto. En conclusión, la elección del instrumento no es un detalle menor, sino una garantía de legalidad, transparencia y protección tanto para el funcionario como para la institución.
Legalidad y Respaldo en la Era Digital
informalidad
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