Hoy no vamos a hablar simplemente de teoría; vamos a desarmar la forma en que interactuamos cada día.

La comunicación es un proceso dinámico donde intervienen varios elementos fundamentales:

·      - El emisor, que es quien genera y transmite el mensaje

·       - El receptor, encargado de recibirlo y decodificarlo para darle sentido

·        - El mensaje mismo, que es la información que viaja de un lado al otro.

Para que este intercambio funcione, ambos deben compartir un código, es decir, un sistema de signos como el idioma español o incluso gestos, y utilizar un canal o medio físico, que puede ser desde el aire que transporta mi voz hasta el internet en sus teléfonos.

Sin embargo, todos sabemos que la comunicación rara vez es perfecta. En el camino aparecen obstáculos como el ruido, que puede ser desde el sonido del tráfico (físico) hasta nuestras propias distracciones mentales (psicológico).

Pero lo más fascinante son los filtros. Estos son "lentes" invisibles que distorsionan lo que decimos. Desde el filtro cultural que hace que un costarricense perciba como "pesadez" la franqueza de un extranjero, hasta el filtro tecnológico donde un mensaje de texto pierde el tono de voz y genera malentendidos. Incluso la jerarquía social puede hacer que alguien maquille la verdad por miedo a un jefe.

El objetivo de hoy es aprender a dominar estos elementos y entender la importancia de la retroalimentación. La retroalimentación es lo que nos permite confirmar si el mensaje llegó correctamente, pasando de simplemente "soltar información" a tener una verdadera conversación mediante gestos, parafraseos o respuestas claras. Al final de esta clase, no solo entenderán los conceptos, sino que tendrán mejores herramientas para que sus mensajes no se pierdan en el ruido.

Última modificación: miércoles, 4 de febrero de 2026, 19:14